Cómo funciona el reciclaje de envases

El ciclo del envase

Desde el contenedor amarillo hasta la fabricación de nuevos productos, descubre cómo BZB transforma los residuos de envases en nuevas materias primas mediante uno de los procesos de clasificación más avanzados de Europa.

Por qué importa

Un gesto cotidiano que pone en marcha un proceso industrial.

Cada día, miles de personas depositan sus envases en el contenedor amarillo. Ese gesto, tan sencillo, es el primer paso de un proceso industrial que permite recuperar materiales valiosos y evitar que acaben como residuo. Cuanto mejor se separan los envases en origen, más fácil es después convertirlos en nuevas materias primas.

Las distintas administraciones responsables del servicio organizan la recogida selectiva de los envases ligeros mediante rutas optimizadas que permiten transportar el contenido de los contenedores amarillos hasta la planta de clasificación de BZB. Allí, una de las instalaciones más avanzadas de Europa se encarga de separar automáticamente los distintos materiales para su posterior reciclaje.

Tras la clasificación, cada material recuperado sale de la planta convertido en una materia prima secundaria, lista para transformarse de nuevo en productos de uso cotidiano.

El recorrido completo

Así funciona, de principio a fin.

Infografía del ciclo del envase: del hogar al contenedor amarillo, recogida y transporte por Garbiker, clasificación automática en BZB, recuperación de diez fracciones de materiales y envío a recicladores dentro de la economía circular

Paso a paso

Del contenedor amarillo a la nueva materia prima.

Seis fases conectan la separación doméstica con la fabricación de nuevos productos.

01

En el hogar

Todo empieza con un gesto cotidiano: separar bien los envases ligeros —botellas, latas, bricks, bandejas o bolsas de plástico— y depositarlos en el contenedor amarillo. Cuanto mejor se separen en casa, mejor será el resultado final.

02

Recogida

Las distintas administraciones responsables del servicio organizan la recogida selectiva de los envases ligeros depositados en los contenedores amarillos. Los camiones realizan rutas optimizadas para recoger los materiales y trasladarlos al siguiente paso del proceso.

03

Transporte

Una vez recogidos, los envases se transportan hasta la planta de clasificación de BZB, en Amorebieta-Etxano, donde llegan todavía mezclados para iniciar su proceso de separación automática.

04

El corazón de BZB

Clasificación automática

Aquí es donde BZB marca la diferencia. Los envases de toda Bizkaia llegan mezclados a la planta y, en cuestión de minutos, una cadena de procesos tecnológicos los transforma en materiales listos para una segunda vida. Ningún envase pasa por manos humanas: sensores, imanes, corrientes de aire e inteligencia artificial trabajan de forma coordinada, tomando miles de decisiones por segundo para lograr la máxima pureza posible en cada material recuperado.

Pesaje y control de entrada

Cada camión se pesa y se registra a su llegada, para controlar con precisión la cantidad de material que entra en la planta.

Almacenamiento de entrada

Los envases se descargan y se acopian temporalmente en la nave, listos para iniciar el proceso de clasificación de forma ordenada.

Abrebolsas

Un sistema mecánico abre las bolsas y libera su contenido, extendiendo los envases sobre la cinta para analizarlos uno a uno.

Trómel

Un tambor rotatorio clasifica los residuos por tamaño, para tratar después cada fracción con el proceso más adecuado.

Separación neumática

Corrientes de aire calibradas separan los materiales más ligeros, como los films, de los materiales más pesados.

Separación por forma

Equipos balísticos distinguen los envases planos, como los films, de los envases rígidos, como botellas o bandejas.

Separación magnética

Imanes de gran potencia extraen automáticamente los envases de acero y otros materiales férricos.

Corrientes de Foucault

Un campo electromagnético expulsa el aluminio sin contacto, separándolo del resto de materiales.

Separadores ópticos

Sensores infrarrojos identifican la composición de cada envase y lo dirigen a su fracción correcta en fracciones de segundo.

Inteligencia artificial

Sistemas de visión artificial reconocen patrones y afinan la selección, mejorando de forma continua la precisión de la clasificación.

Control digital de la planta

Toda la instalación se supervisa y optimiza en tiempo real mediante sistemas digitales que monitorizan el funcionamiento de los equipos, la calidad de los materiales recuperados y los principales indicadores operativos.

05

Fracciones recuperadas

La mezcla inicial se convierte en diez fracciones diferenciadas de alta calidad. Cuanto más limpios y puros son los materiales, más valor conservan y más fácil es transformarlos en materia prima.

06

Recicladores

Cada fracción se envía a recicladores especializados, que la convierten de nuevo en materia prima para fabricar nuevos productos. Así se cierra el ciclo: el residuo vuelve a la vida útil, dentro de una economía cada vez más circular.

Cada envase cuenta

Un pequeño gesto realizado por millones de personas hace posible recuperar miles de toneladas de materiales cada año. En BZB trabajamos para que esos materiales vuelvan a convertirse en nuevos recursos, reduciendo el consumo de materias primas y contribuyendo a una economía cada vez más circular.

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